Mutantes

Martín.
El jubilado. Normalmente llama a las cosas por su nombre y es el menos
políticamente correcto, lo que a menudo le ha alejado de los puestos de cabeza en los rankings de popularidad. Aunque sigue empadronado en Sevilla, es probablemente el que mas valora y disfruta de la vida y el entorno rural. Una de sus máximas a la hora de afrontar los problemas es abordarlos desde un punto de vista pragmático y realista, lo que tiene su mérito viniendo de alguien tan dado a emocionarse. Se ha pasado a la “revolución lenta” aunque su corazón sigue en poder de la izquierda tradicional. Le pone la polémica y es como mi suegra: cuando
tiene ganas de discutir, te lleva la contraria aunque le des la razón.

Sema.
El carpintero. Siempre puedes contar con él, salvo para cavar una zanja o tareas similares. Toca la batería y es bueno en eso y en otras cosas, aunque él todavía no lo sabe. Es dueño de un pesimismo y de algunos prejuicios profundos, que a veces le juegan malas pasadas, pero lo compensa con buenos reflejos y un compromiso con lo cotidiano que debería estudiarse en los talleres de nueva masculinidad. A esto último lo llama ser un marujo. Lo que más valora de Muti es que le permite relacionarse con personas “no-tóxicas”, y cuando se relaja y se le cae la máscara de tipo duro, todos podemos comprobar que es un tipo afable y noble. Se le ve venir, y eso se agradece en los tiempos que corren.

Iban.
El militante. Está siempre lanzando dardos de mayor o menor calibre, polemizando en los temas en los que se siente a gusto. Y en los que no también. Es de un carácter retador. Lo que viene siendo un chulito de San Jerónimo, vamos. Porque Iban no es de Arroyomolinos, es neorural de pura cepa. Un tipo comprometido al que engañaron para mudarse al pueblo y meterse en política. Y no echa más horas en el ayuntamiento porque lleva a rajatabla la cosa ésa de la conciliación. Eso sí, podrás encontrarlo a menudo en los bares de Arroyomolinos batiéndose en duelo dialéctico con los hombres del pueblo, a los que trata de seducir con ejemplo, no
con ideología. Pélate guarro.

Consuelo.
La maestra. Es difícil imaginar otra persona en el pueblo que sea tan querida y respetada, sin haber nacido aquí -en Santa Olalla-. Creo que lo que más motiva a Consuelo es la búsqueda de la excelencia en todo lo que hace. O dicho de otra forma, no se mete en ningún fregado donde no vaya a dar el 200%. Creo que es una persona con un sentido común -y del bien común- extraordinario, y que posee una cualidad muy extraña en nuestro entorno: piensa bien de casi todo el mundo, y es capaz de ver lo positivo en cada persona. Es una freak de la lectura y el running – en la misma persona: otra rareza- y tiene unas cualidades de liderazgo democrático que debería sacar a relucir más a menudo. Bailando parece Phoebe (la de Friends).

Ricardo.
El desaprovechado. A menudo me siento en deuda con Ricardo. No falla casi nunca, hace todo lo posible por estar en todo y siempre propone y se implica con una actitud positiva. Como sabéis es el Guadalinfo de El Real de la Jara, y en su pueblo no hay iniciativa que no pase por sus manos en un momento u otro. Si Muti pudiera contratar a alguien para gestionar proyectos, manejar presupuesto y animar el cotarro, yo lo pondría al frente sin dudar. Conoce a todo el mundo, se lleva bien con la gente, y lo mismo hace tutoriales de wordpress, y ayuda a los viejos del pueblo con las redes sociales, que graba, monta y edita un video sobre mujer rural. Cualquier ONG del planeta mataría por ficharlo. Un crack.

Pitu.
La visionaria. Y lo digo así, sin rubor. Está todo el día maquinando, encadenando ideas, proyectos y movidas varias. Tiene un estilo de pensamiento disruptivo que a menudo deja a sus interlocutores con las patas colgando. A veces se embarca en tareas y asume responsabilidades por encima de sus fuerzas, pero no puede evitarlo. Cabezona y tenaz, es habitual verla zapear con naturalidad entre sus quehaceres profesionales de arquitecta, y buscando financiación para algún proyecto loco de Muti. Fue la primera en proponer el constituirnos como asociación, porque aunque le cuesta trabajar en grupo, lo ve como un instrumento poderoso
para transformar la vida en el pueblo. Canta fatal, es lo único que hago mejor que ella.

Sebas.
El hortelano. Al principio me costaba mucho comunicarme con él. Creo que por lo formal que parece. No hay reunión donde no tome notas en su agenda, lo que me recuerda vivamente a aquellos militantes vecinales que se tomaban muy a pecho las asociaciones de barrio -en la época en que servían para tantas cosas-. Dulcemente es un proyecto que ha levantado con mucho esfuerzo y viento en contra.
Pertenece a una generación de jóvenes que tuvo la suerte de que en su pueblo se hacían actividades de ocio y tiempo libre que transmitían valores positivos. Muchos se preguntan por qué insisto tanto en visitar Arroyomolinos, reunirnos allí… es por tener cerca al Sebas. No le gustan los regalos de Reyes, ojo con eso ¿eh?

Bosco Valero – Secretario de Muti (espacio evolutivo)